Asesora jurídica y mediadora

Mi nombre es Ana Mª Pérez Gómez, asesora jurídica y mediadora en el ámbito civil y mercantil. Abogada ejerciente, colegiada nº 1587 del ICA de Santiago de Compostela, y mediadora inscrita en el Registro de Mediadores del Ministerio de Justicia.

Profesional y personalmente vinculada a la ciudad de Santiago de Compostela (A Coruña) desde hace casi 30 años, en los que he creado, vivido y compartido con otros compañeros varios y diferentes proyectos profesionales, que me han enriquecido y permitido evolucionar hasta la actual persona que ahora soy: curiosa, con avidez de aprender a diario, paciente, perseverante, emotiva, tranquila, resolutiva, empática, comunicadora, dialogante, vehemente, asertiva, analítica, reflexiva… Una aprendiz de la vida.

Un espacio para escucharte, comprenderte y acompañarte. Aquí empieza el camino hacia soluciones efectivas

sobre mi

Un espacio para escucharte, comprenderte y acompañarte. Aquí empieza el camino hacia soluciones efectivas

¿Qué me motiva e inspira?

Después de 27 años de experiencia como abogada generalista, ejerciente en Santiago de Compostela, sigo teniendo la misma visión y motivación sobre mi trabajo que cuando aterricé en esta profesión: “ayudar a las demás personas”.

Quienes acuden a mí (y a otros profesionales como yo) lo hacen con una preocupación, una incertidumbre que muchas veces trasciende a la parte emocional de su vida, y mi propósito es que salgan de mi despacho, habiendo soltado gran parte de su carga.

Y no, no estoy hablando de hacer “milagros” ni de “varitas mágicas”, sino de proporcionarles un espacio seguro, en el que se sientan cómodos, con confianza suficiente para que hablen abiertamente de lo que les preocupa, y reciban una escucha consciente por mi parte, sin juicios ni críticas, y ofrecerles con claridad las alternativas u opciones que sean menos onerosas para ellos (a nivel económico y emocional), con menos desgaste personal, y en el menor espacio de tiempo posible.

muelle

He de reconocer que desde el inicio en la profesión de la abogacía he tenido una vena muy “conciliadora” entre personas unidas por un problema. Lo que me llevó incluso a sacar las risas de algunos/as compañeros/as de profesión, que con otra visión diferente sobre la misma, absolutamente lícita y legítima, asociaban directa y necesariamente todo conflicto a litigio, juicio, juzgado.

Quizá esa vena conciliadora explica perfectamente que cuando fue aprobada en julio de 2012 la Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles, no me lo pensara dos veces en formarme como mediadora en esas áreas, lo cual no fue sino el principio de un largo camino de aprendizaje para convertirme en una profesional que interviene como tercero imparcial y neutral en situaciones de conflicto, de intereses contrapuestos entre dos o más personas.

Sabemos que los conflictos son inherentes a la vida, a la naturaleza humana como seres sociales que somos. Pero lo que sí podemos decidir y elegir es cómo abordarlos.